miércoles, 8 de agosto de 2018

ARTÍCULO

Política y educación
Efraín Flores Maldonado*
“Sin lucha política… la libertad es privilegio de la minoría dominante”. Paulo Freire.
Paulo Freire nació el 19 de septiembre de 1921 en Recife, Estado de Pernambuco, Brasil. Hijo de una familia de clase más pobre que media, ingresó en la Universidad de su ciudad natal en 1943, culminando sus estudios de derecho, filosofía y pedagogía del lenguaje. En 1946 es director del Departamento de Educación y Cultura de su estado natal y en 1961, director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Recife. Su mentalidad insurgente y audaz, lo llevo en 196
2 a lograr la alfabetización de 300 trabajadores de plantíos de caña, en solo 45 días. Sus ideas, promotoras de la libertad y la conciencia crítica, provocaron su encarcelamiento en 1964, cuando un golpe militar tomó el poder en Brasil. Expulsado del país, peregrinó exiliado en Bolivia y en Chile. En 1967, publicó su libro titulado “La Educación como práctica de la libertad”. En 1968, un segundo libro titulado “Pedagogía del oprimido”, llamó la atención a nivel mundial, lo que hizo posible desempeñarse como profesor visitante en la Universidad de Harvard en 1969. El texto en comento fue publicado en 1993, en el que afirma que el desarrollo educativo siempre se convierte “en un proceso político”. El texto de solo 132 páginas, contiene varias temáticas, pincelando en todas ellas como elemento significativo, la concientización que provoca todo conocimiento… el impulso de crítica y renovación que provoca una realidad imperfecta desde el mirador de la educación y la cultura crítica. Dice Freire que la acción y la reflexión educativas, convierten al conocimiento “en una producción social en constante movimiento de búsqueda eterna”. Dice el autor que toda educación descubre vocaciones, magnifica libertades, incita a decisiones, construye autonomías y capacita para la elección frente a distintas opciones. En un mundo de complicaciones crecientes, Freire propone una participación constante a través de la educación en la arena política, para provocar modificación de estructuras sociales y económicas que forman y transforman relaciones de poder y que consolidan y precisan los contenidos ideológicos. La construcción del conocimiento, tanto por el docente como por el alumno, hacen posible el paso de la curiosidad ingenua “a la curiosidad metódica, que busca descubrir con mayor exactitud, los defectos de la realidad y sus efectos negativos”. En el proceso educativo, que también es proceso político, Freire recomienda no ir a los extremos; vencer “la tentación de sobrevaluar la ciencia y menospreciar el sentido común”, ya que la educación y la cultura siempre conservan “los saberes hechos de experiencia, emoción y sentimientos”. Igual que en la política, Freire dice que en la educación hay una lucha constante entre autoritarismo y ensayo democrático. Que, aunque toda educación procura reproducir la ideología dominante, jamás ha podido impedir el florecimiento y triunfo del proceso democrático. Eso y más dice Freire. *Doctor en Ciencias de la Educación.

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