viernes, 10 de agosto de 2018

COLUMNA

DH-1-07-18
Tino Gatica
He considerado enfáticamente que las Asociaciones Civiles tienen importancia vital, determinación especial y labor con enfoque múltiple, por eso es que ahora celebro pertenecer a una de ellas- además del sindicato de periodistas en el que tengo membresía-, con inclusión, democrática, participativa, con liderazgo y con intereses en común, de la que en esta ocasión no haré presunción sino que deseo dejar por escrito el perfil de un personaje con capacidades diferentes (no camina y se mueve en sill
a de ruedas) de nombre Juan Valenzo Villanueva quien fundó la AC “Digna Ochoa” esa mujer activista que fue asesinada por asesorar en la lucha por la preservación de las zonas forestales en el país. Para quien no la conozca, le sugiero busquen datos en la Internet con ese nombre y aparecerá bastante información, en donde por ejemplo se tiene por sabido que “Digna Ochoa Plácido” murió de dos balazos el 19 de octubre del 2001 a la edad de 37 años. Religiosa, originaria del pueblo de Misantla en Veracruz, dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos. Ella era una destacada abogada de derechos humanos que había obtenido galardones internacionales como reconocimiento a su trabajo en favor de los derechos humanos. Había trabajado con el PRODH durante muchos años en casos en los que funcionarios públicos, incluidos miembros de las Procuradurías Generales y de las fuerzas armadas, habían estado implicados en graves violaciones de derechos humanos. Había hecho campaña para desvelar la identidad de los autores de esas violaciones y para obligar a las autoridades a llevarlos ante la justicia. Digna Ochoa venía recibiendo amenazas de muerte y siendo objeto de agresiones desde 1996 a consecuencia de su trabajo. Si estos incidentes se hubiesen investigado adecuadamente, su muerte podría haberse evitado. Su padre es Eusebio Ochoa López e Irene Alicia Plácido Evangelista, y ella o sea Digna fue la quinta de 13 hijos procreados en ese matrimonio. Son varios los artículos y muchos los datos periodísticos que de ella se tienen, como recordando que debido a su calidad humana y sensibilidad, la abogada veracruzana se dedicó  a asesorar a personas de escasos recursos durante y después de su servicio social; en 1991 se traslada a la Ciudad de México para ingresar al Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh) y a finales de ese mismo año ingresa a la congregación de dominicas, donde profesa sus votos en 1992. Ya en los años ochenta Digna Ochoa litiga los casos penales más delicados en los que están involucrados el ejército y los servicios de seguridad pública. Y bueno,  finalmente el dato relevante del nombre que Don Juan Valenzo Villanueva tomó para su asociación civil es que se interesó porque llevó la defensa de los ecologistas guerrerenses que estuvieron presos Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera. Y dada su vocación religiosa, la defensora de los derechos humanos creía en la construcción de un mundo más fraterno e igualitario para transformar las estructuras, lo que le daba una visión amplia del significado de los derechos humanos. Entonces, para darle un reconocimiento post mortem a Digna Ochoa Plácido es que el 22 de octubre del año 2000, este líder capitalino fundó esa organización con ese nombre, del que dijo sentirse satisfecho pues hasta el momento cuenta con NOVECIENTOS agremiados, personas de la Tercera Edad, que buscan tener respuesta de las autoridades correspondientes, por medio de la gestoría, bajando programas que les beneficien ante el avance intolerante del tiempo. Nuestro amigo, como otras personas que he tratado, atendido y estimulado en su labor, habló que los gobernadores de nuestra entidad como fueron René Juárez Cisneros, Carlos Zeferino Torreblanca Galindo y Ángel Heladio Aguirre Rivero les dieron una respuesta decorosa a sus peticiones, en tanto que en esta administración de Héctor Antonio Astudillo Flores, se encuentra en trámite la respuesta de ser atendidos por lo que pidió por esta vía recordarle a quien corresponda esa agilización. Indicó que esos 900 agremiados se reúnen cada mes en una calle cercana al zócalo de Chilpancingo, y aunque él ha solicitado su renovación por otro de sus agremiados interesados o alguna mujer es que nadie se apunta para suplirlo, por lo que seguirá en el cargo en tanto alguien se anime. Incluso remarcó que ha puesto su nombramiento ante la mesa directiva y de la propia asamblea, pero Don Juan Valenzo Villanueva nomás no encuentra su relevo, agregando el dirigente de la AC “Digna Ochoa” que “no te creas, Tino, no es fácil dirigir un grupo de esta cantidad, porque saben lo que se gasta, saben los que me acompañan que uno anda tocando puertas y ven que el dinero en ocasiones nos hace falta, pero aquí estamos, hasta que nuestro cuerpo nos aguante”, dice. Es todo.

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