jueves, 20 de septiembre de 2018

COLUMNA

DH-1-07-18
Tino Gatica
Nuestro “entorno familia agresivo”, una teoría
Como todo buen periodista, quien esto escribe, puedo decir que de madrugada, tuve una teoría sobre un asunto meramente doméstico, familiar: que en ocasiones quienes estamos formando parte de un clan podemos ser objeto de “un entorno agresivo”. Por el momento lo tengo presente porque, insisto, hombres y mujeres periodistas, también formamos parte de una cierta intelectualidad, porque nuestra labor es reportar y escribir para dar a conocer lo que acontece de manera cotidiana, dependiendo de dónde se colabore o se trabaje. Y asimismo dejamos asuntos que atender en familia, aunque se tengan que pagar los platos rotos o bien la vajilla completa, coloquialmente hablando. Bien, ocurre q
ue en cada integrante de familia, independientemente del rol que se tenga, lo mueven  sus  intereses ya personales o pensando en cómo seguir siendo factor de unidad. Sin embargo, como toda familia en México, no deja de considerarse a un “prietito” en el arroz, o varios “prietitos”, pues no es extraño que estos intereses sean muy pero muy personales en donde se demuestre el egoísmo. Por eso es que muchas familias se rompen con suma facilidad, cuando uno o varios de sus integrantes tienen en su mente la codicia o el egoísmo, esto ha quedado perfectamente demostrado en tantas y tantas denuncias que se plasman en los medios impresos, como éste e incluso trascienden a otros espacios, bueno se vuelven tan notorios que hasta se les toma como argumento para “chorinovelas” o “teleculebrones”. Y mi teoría del “entorno familiar agresivo” que espero buscar mejores datos, estudios serios que sean mi soporte es que en familia, el sentido común indica que se busca siempre la armonía, el diálogo, la comunicación que nos permita desarticularnos. Pero la maldad que se anida en nuestro ser, o el deseo de tener más, cuando no un desequilibrio mental o un conflicto de interés es lo que ocasiona tales fracturas en familia, y si bien es cierto que no estoy inventando nada bueno, sí se me ocurre esta teoría porque la viví y sigo viviendo en otras facetas, al igual que lo viven otras personas que en familia son o bien el único núcleo o el “malo de la película” que en  definitiva modifica el esquema de la familia unida. Es menester tomar esta teoría porque no me cabe en la mente considerar que estemos viviendo en un clima de violencia y peligro exacerbado, con el riesgo latente pero probable de ser “víctima colateral” y todavía en el asunto familiar, el egoísmo y la maldad no cambien nada, al contrario se acentúen. Y esto no tiene que ser ni más ni menos que una actitud malsana, perversa. Todo esto viene a comentario porque tanto en mi rol familiar, continúo en mi compromiso de ser un ente activo, confiable para buscar la armonía, en tanto que busco desactivar pequeños incidentes, pero no siempre tienen una respuesta razonable. Considero que mi familia que me conoce lo suficiente,  también pretende hacer lo propio, por eso me siento orgulloso de quienes son mis hermanos, hermanas y demás parentela, por eso es que cuando un lío se empieza a agudizar, se buscan los mecanismos adecuados y salimos avante, en grupo. Por eso menciono a un “entorno familiar agresivo” que es en el que nos desenvolvemos, sobre todo que lo dejamos traslucir en los otros esquemas formales de convivencia que empiezan en nuestras amistades o del trabajo, en los sitios de ocio hasta en reuniones fortuitas. Bueno, considero que mi teoría, da para mucho más, debiendo dejar ejemplos, pero es posible lo elabore y publique en otra entrega de esta columna, recordando que lo complicado es siempre escribir en primera persona.

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